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quarta-feira, 11 de julho de 2007

AS BASES MILITARES DOS EUA NO IRAQUE


Fotos: Hangar de un Predator (aeronave espía sin piloto) en la Base aérea de Tallil
e soldados na
Base aérea de Balad

Las bases militares de EEUU en Iraq
EEUU ha gastado 1.100 millones de dólares en instalaciones militares en Iraq
Carlos Varea
IraqSolidaridad (www.iraqsolidaridad.org), 4 de mayo, 2006


Documentación: Beatriz Morales y Paloma Valverde / Infografía: Paco Arnau
"El establecimiento de bases militares en Iraq, diseñadas ciertamente como si fueran a ser permanentes, puede deberse a la inercia de los proyectos iniciales de Washington de afianzar con la invasión y la ocupación de Iraq un cinturón de instalaciones que permitan a EEUU el control definitivo, estratégico del conjunto de Oriente Medio árabe y asiático. Pero tal pretensión no se corresponde con la realidad sobre el terreno. Quizás los planes que hemos comentado de pocas y aisladas macro-bases respondan más bien a la constatación opuesta: la de la pérdida definitiva del control territorial directo de buena parte de Iraq."

"En este momento no tenemos intención de crear bases permanentes en Iraq".
(Donald Rumsfeld, secretario de Defensa de EEUU, en comparecencia ante el Comité de las Fuerzas Armadas del Senado en febrero de 2005)
Apenas diez días después de culminada la invasión de Iraq, el diario The New York Times avanzaba la intención de EEUU de establecerse duraderamente en Iraq:
"EEUU está planeando [establecer] una relación militar a largo plazo con el emergente gobierno de Iraq que le permita garantizar el acceso a bases militares y proyectar la influencia estadounidense en el corazón de la tan inestable región. [...] Altos mandos militares [...] hablan de mantener quizá cuatro bases en Iraq que podrían utilizarse en un futuro: una en el Aeropuerto Internacional, justo a las afueras de Bagdad; otra en Tallil, cerca de Nasiriya en el sur; la tercera en una pista de aterrizaje aislada, llamada H-1, en el desierto occidental, a lo largo del oleoducto que va hasta Jordania; y la última en el aeródromo de Bashur, en el norte kurdo." [1]
Tres años después, pese a las reiterativas afirmaciones oficiales de que EEUU no tiene intención de establecer bases permanentes en Iraq -la última, recogida por France Press el 11 de marzo de 2006, por parte de Zalmay Jalilzad, embajador estadounidense en Bagdad- [2], la Administración Bush ciertamente parece estar afianzando su presencia militar permanente en Iraq.
Según el Servicio de Investigación del Congreso (Congressional Research Service) de EEUU, la Administración Bush ha solicitado y obtenido más de 1.100 millones de dólares para nuevas construcciones en sus bases en Iraq desde el inicio de la ocupación, el doble de lo presupuestado conjuntamente para Kuwait, Qatar y los EAU [3]. Ya un año atrás, en abril de 2005, un informe de esta misma instancia congresual estadounidense señalaba que EEUU estaba entonces gastando cientos de millones de dólares "[...] en sustanciales inversiones para mejorar las instalaciones [en Iraq] que podrían usarse a largo plazo" [4]. De la última partida de emergencia de algo más de 70 mil millones de dólares solicitada por la administración Bush para las guerras de Iraq y Afganistán y aprobada este año, 348 millones se destinarán a nuevas construcciones en las bases en Iraq [5].
Instancias legislativas estadounidenses han llamado la atención sobre el hecho de que tal volumen de gasto es "[...] de una magnitud habitualmente asociada con bases permanente", y ha exigido la presentación de una "Plan maestro" sobre la presencia militar de EEUU en Iraq [6].
De hecho, el 16 de mazo de 2006, el Congreso estadounidense ciertamente aprobaba la nueva partida militar antes mencionada, pero introduciendo una enmienda que establece que "[...] el gobierno estadounidense no puede utilizar ninguno de los fondos [establecidos] en esta ley para un acuerdo [con el gobierno iraquí] sobre derechos de establecimiento de bases entre EEUU e Iraq" [7].
Tan solo el general John Abizaid, jefe del Comando Central estadounidense de Oriente Medio (Centcom, en sus siglas en inglés), parece dispuesto a reconocer públicamente el interés último de EEUU de establecer bases permanentes en Iraq.

Abizaid ha declarado muy recientemente ante el Subcomité de la Cámara de Representantes que no debe descartarse llegar a un acuerdo con el nuevo gobierno iraquí en tal sentido: "En última instancia, ello afecta al libre flujo de bienes y recursos de los que depende la prosperidad de nuestra propia nación y de cualquiera en el mundo que dependa de ella" [8].
'Plan de consolidación'
En junio de 2003, el Departamento de Defensa asignaba los primeros 200 millones de dólares a la compañía Kellog Brown Root (KBR), subcontratada por Halliburton, para construir barracones para 100.000 soldados estadounidenses en Iraq en 20 bases.
A comienzos de 2004, las tropas de EEUU en Iraq ya ocupaban medio centenar de localizaciones por todo el país [9].
La opacidad informativa del Pentágono y el cambio habitual de denominación de las instalaciones militares estadounidenses en Iraq hace extremadamente difícil conocer su número y localización exactos.
Hace un año, en mayo de 2005, el Pentágono afirmaba tener en este país 106 instalaciones militares de distinta naturaleza y dimensiones, desde grandes bases como Campo Victoria, en el Aeropuerto Internacional de Bagdad, hasta pequeños puestos con destacamentos de 500 soldados.
Desde entonces y a lo largo de 2005, EEUU ha reducido este número a 75 (sin contar los cuatro centros de internamiento que gestionan los ocupantes y localizaciones menores de abastecimiento de sus convoyes) [10], mientras que por su parte el ejército británico dispone en la actualidad de ocho bases en el sur del país [11].
En los primeros cinco meses del año pasado, el Pentágono transfirió unas 13 instalaciones menores en Bagdad a los ministerios de Interior y Defensa iraquíes.
Con anterioridad, en agosto de 2004, se promulgó la orden de evacuación de los antiguos palacios presidenciales en Mosul, Tikrit, Ramadi, Basora y Bagdad, una decisión que quedó en suspenso en noviembre de ese mismo año por razones de seguridad.

De nuevo en 2005, el Pentágono informó de su intención de ceder a fuerzas iraquíes dos palacios presidenciales en Tikrit y otro más en Mosul a finales de ese año [12].
Ya en 2004, coincidiendo con la fecha de transferencia formal de soberanía de la Autoridad Provisional de la Coalición al gobierno transitorio iraquí de Iyad Alawi, los medios de comunicación estadounidenses empezaron a identificar de entre el conjunto de instalaciones de EEUU en Iraq 14 de ellas como "duraderas" (enduring), a veces también denominadas "permanentes" [13], si bien solo 12 tienen un precisa localización [14]:
- La Zona Verde, situada en el centro de la capital y que alberga las embajadas británica y estadounidense, y las sedes del gobierno y ministerios iraquíes;
- Campo Victoria o al-Nasr, situado a unos cinco kilómetros del Aeropuerto Internacional de la capital, en torno al antiguo palacio presidencial de al-Faw;
- Campo Halcón o al-Sarq, en Bagdad;
- Campo Faluya, cuya localización exacta y el nombre de la base se desconocen;
- Campo Anaconda, o base aérea de Balad;
- Campo Taji, antigua "ciudad militar" de la Guardia Republicana en la ciudad del mismo nombre, situada a menos de 40 kilómetros al noroeste de Bagdad;
- Puesto Libertad, antiguo palacio presidencial en Mosul, aloja actualmente a la 101ª División Aerotransportada;
- Campo Marez, situado en un aeropuerto del sudoeste de Mosul;
- Campo Renegado, base aérea estratégicamente situada cerca de los campos de petróleo de la refinería de Kirkuk y de su planta petroquímica;
- Campo Speicher, cerca de Tikrit, en el norte de Iraq, aproximadamente a unos 170 kilómetros al norte de Bagdad;
- Tallil o base aérea Ali, en Nasiriya, al sudeste de Iraq;
- y una última no identificada entre Irbil y Kirkuk.
En mayo de 2005, el diario The Washington Post informaba de un "nuevo plan de consolidación" de la presencia de EEUU en Iraq por medio de cuatro grandes bases aéreas, que absorberían las dotaciones de otras menores, si bien el Pentágono no ha confirmado el desmantelamiento o cesión a fuerzas iraquíes de las restantes instalaciones.
Según el Pentágono, la funcionalidad de estas macro-bases sería la de concentrar las tropas estadounidenses en Iraq en un proceso paulatino de reducción de las mismas a lo largo de 2006, al tiempo que permitiría "[...] proveer de continuado apoyo logístico y asistencia de combate de emergencia" a las fuerzas iraquíes [15].
El portavoz en Bagdad del Centcom, el teniente coronel Barry Jonson, ha denominado a estas cuatro grandes bases militares de EEUU en Iraq como "de contingencia", enfatizando con ello su carácter temporal [16], pero su denominación oficial es la de "bases operativas avanzadas" (forward operating bases) [17].
Tres de estas macro-bases están bien identificadas: Tallil o Campo Adder, en el sur, a 310 kilómetros al sureste de Bagdad y a 20 kilómetros al suroeste de Nasiriya [18];
al-Asad o base Qadisiyah, al oeste del país, en la provincia de al-Anbar, a 180 kilómetros de Bagdad y a 12 del río Éufrates [19]; y,
la más importante, Balad o Campo Anaconda, a 68 kilómetros al norte de Bagdad.
La cuarta, peor caracterizada, se situaría en Irbil o, más seguramente, en Qayyarah, en el norte de Iraq
La base aérea de Qayyarah (o Q-West o FOB Endurance) está situada a 300 kilómetros al norte de Bagdad y a 16 del río Tigris [20].
Reino Unido por su parte concentraría su presencia en una base más, mientras que una sexta -de localización no especificada, como la británica- sería conjunta con fuerzas iraquíes o exclusiva de éstas [21].
'Macro-bases' aéreas
Mandos militares de EEUU citados por BBC News [22] confirman que el Pentágono está concentrando el gasto en Iraq en grandes bases aéreas, recintos que permitirían al tiempo concentrar las tropas aún desplegadas en el país y apoyar desde el aire las operaciones terrestres contra la resistencia del nuevo ejército iraquí, la Guardia Nacional. Las cantidades gastadas en 2005 y las solicitadas al Congreso para el año en curso por parte de la Administración Bush en las tres bases aéreas mencionadas son las siguientes]:
- Balad, 228,7 y 17,8 millones de dólares, respectivamente;
- Tallil, 10,8 y 110,3 millones de dólares, respectivamente; y
- al-Asad, cantidad desconocida gastada en 2005 y requerida para 2006 de 46,3 millones de dólares; y
En 2005 la Administración Bush gastó asimismo 50 millones de dólares en Campo Taji [23], al igual que las anteriores bases aéreas, considerada una instalación esencial en el control territorial estadounidense de Iraq.
Las tres bases aéreas y Campo Taji [24] albergan ya la cuarta parte de todos los efectivos militares de EEUU en Iraq.
Tan solo Balad acoge a 25.000 soldados y personal civil estadounidenses; Tallil, a 6.000 pilotos y soldados; al-Asad, a 17.000 militares y trabajadores civiles [25].
Las dimensiones y dotaciones de estas instalaciones son espectaculares, descritas como auténticas recreaciones de ciudades suburbiales estadounidenses por quienes las han visitado, con sus restaurantes de Pizza Hut y Burger King, o sus cafeterías Starbucks.
La base aérea de Balad, que alberga a la 332 Ala Aérea Expedicionaria, cuenta con su propia línea aérea, y con sus 27.500 vuelos aéreos mensuales es el segundo mayor aeropuerto mundial en tránsito de aeronaves después del de Haerthrow, en Londres [26]. En Balad están ubicados los nuevos aviones Predator, cuyos misiles aire-tierra Hellfire son guiados por medio de satélites desde la base aérea de Nellis, en Las Vegas. Su extensión es de 25 kilómetros cuadrados y su perímetro de seguridad de 20 kilómetros. Dispone de 35 refugios para los aviones y helicópteros.
Las dimensiones de la segunda base área de Iraq, la de al-Asad, de 35 kilómetros cuadrados, han obligado a establecer dos líneas internas de autobuses, mientras que la construcción en 2006 de un segundo muro, que delimitará un perímetro de seguridad exterior a la base de 21 kilómetros, la aislará aún más en el desierto occidental iraquí. Por su parte, la base de Tallil tiene un perímetro de seguridad de 22 kilómetros y su recinto es de 30 kilómetros cuadrados.

Bagdad, la mayor embajada del mundo

Aunque no cabe calificarla estrictamente de base militar, hay otra instalación estadounidense en Iraq que parecería confirmar la voluntad de EEUU de asentarse sólida y permanentemente en este país: su embajada en la capital.
Pese a los reveses sobre el terreno y la falta de previsión de estabilización de la situación en Iraq, la Administración Bush está haciendo de su embajada en Bagdad la más grande legación estadounidense en el mundo. Hay una recién aprobada dotación (si bien reducida por el Congreso a casi a la mitad de la cantidad originalmente pedida por la Administración Bush) de 592 millones de dólares para nuevas edificaciones de la embajada de EEUU en la Zona Verde de la capital [The Green Zone, en el sector superior derecho de la imagen de satélite reproducida]. El general Chuck Willians, jefe de la Oficina de Construcciones de Ultramar del Departamento de Estado de EEUU, confirma que la embajada en Bagdad será "[...] la mayor [del mundo] hasta la fecha", y añade que es el "[...] más ambicioso proyecto" jamás abordado por esta instancia gubernamental [27]. El proyecto incluye la reforma o construcción de 21 edificaciones blindadas en la zona de los palacios presidenciales de la margen derecha del río Tigris, una mini-ciudad en la que vivirán y trabajarán al menos 1.000 funcionarios estadounidenses junto a los marines encargados de protegerles. El complejo de la embajada dispondrá de suministro de agua potable y electricidad, y sistema de alcantarillado independientes de los de la ciudad.
En lo que es un gesto político claro, para irritación de los contratistas estadounidenses, las obras fueron adjudicadas el pasado verano por el Departamento de Estado a una empresa kuwaití, la First Kuwait General Trading & Contrating (FKGTC), que ya ha recibido contratos estadounidenses en Iraq por valor de mil millones de dólares. FKGTC ha sido reiteradamente acusada de explotar a sus 7.000 trabajadores asiáticos en Iraq, y de forzar su permanencia en un escenario de guerra en contra de su voluntad [28].
Irse o quedarse
Preguntado recientemente por un periodista durante una rueda de prensa en la Casa Blanca sobre una definitiva salida de las tropas de EEUU de Iraq, el presidente Bush contestó: "Ese es, por supuesto, el objetivo, pero habrán de decidirlo los futuros presidentes y los futuros gobiernos de Iraq" [29].
El pasado 8 de noviembre de 2005 el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas renovó hasta diciembre de este año el mandato de presencia de tropas extranjeras en Iraq, que el organismo internacional denomina "Fuerza Multinacional" [30].
Una vez formado el nuevo gobierno iraquí, EEUU deberá negociar con éste la continuidad de su presencia militar en Iraq, un tema hasta el momento premeditadamente no abordado con anteriores instancias gubernamentales transitorias iraquíes.
Desde el último trimestre de 2005, EEUU está procurando reducir al máximo su presencia militar directa sobre el terreno, sustituyendo sus operativos terrestres contra áreas y ciudades rebeldes con un abusivo recurso a bombardeos aéreos y con misiles, todo ello a fin de mantener un precario control territorial frente a la resistencia pero reduciendo al máximo sus bajas [31], que no disminuyen: con 63 militares muertos en combate (además de otros 10 por "causas no hostiles"), abril ha sido el mes más mortífero para EEUU desde noviembre de 2005 [32]. La lógica de acuartelar sus tropas en emplazamientos fortificados es ya una realidad, resultado de la presión sostenida de la actividad armada de la resistencia iraquí. Los bombardeos de este mes de marzo contra Ramadi -una ciudad de de 400.000 habitantes, capital de la provincia occidental de al-Anbar- son el último ejemplo de tal táctica.
Las elecciones de mediados de noviembre en EEUU, imponen además a la Administración Bush una reducción significativa de la presencia estadounidense en Iraq ante las crecientes críticas domésticas sobre la conducción de la guerra. En estos momentos EEUU tiene en Iraq 132.500 efectivos.
Desde el inicio del año 2006, el Pentágono ha podido reducir en 5.500 efectivos sus tropas en Iraq, una reducción menor de la prevista: durante su anterior visita a Iraq, en diciembre de 2005, Rumsfeld había anunciado la primera de una serie de reducciones de tropas a lo largo de 2006, desde 17 brigadas a 15, es decir una disminución de 138.00 a 130.000 efectivos, que, como se ve, no ha podido llevarse plenamente a cabo. No hay por lo pronto previsión de nuevas reducciones [33].
Las expectativas de una estabilización interna en Iraq que permitan imaginar una presencia permanente de EEUU en el país son muy inconsistentes.
El proceso político interno iraquí está lastrado por el carácter sectario y disgregador que los propios ocupantes le imprimieron desde el inicio, y en buena medida depende de un acuerdo de entendimiento global con Irán, que ha establecido una sólida influencia dentro de Iraq através de las formaciones confesionales chiíes, hegemónicas en las nuevas instituciones iraquíes [34].
Por otra parte, las previsiones sobre una sustitución de las tropas extranjeras por iraquíes del nuevo ejército es aún más irreal: ninguno de los 100 batallones iraquíes entrenados y armados por EEUU y sus aliados puede aún entrar en combate contra la resistencia sin la participación esencial de las tropas de ocupación, según ha reconocido el Pentágono recientemente [35].
El establecimiento de bases militares en Iraq, diseñadas ciertamente como si fueran a ser permanentes, puede deberse a la inercia de los proyectos iniciales de Washington de afianzar con la invasión y la ocupación de Iraq un cinturón de instalaciones que permitan a EEUU el control definitivo, estratégico del conjunto de Oriente Medio árabe y asiático.
Pero tal pretensión no se corresponde con la realidad sobre el terreno.
Quizás los planes que hemos comentado de pocas y aisladas macro-bases respondan más bien a la constatación opuesta: la de la pérdida definitiva del control territorial directo de buena parte de Iraq, que comienza a parchearse en áreas bajo control de la resistencia y de las milicias sectarias y Escuadrones de la muerte parapoliciales.
Washington puede que se encuentre en la peor coyuntura posible en Iraq: la de no poder ni irse ni quedarse.
La imagen de sus tropas acuarteladas en bases aisladas desde las que bombardean el país correspondería a la solución imposible entre una opción y otra.
Notas:
1. Shanker T. y Smith E., "Pentagon Expects Long-Term Access to Four Key Bases in Iraq", The New York Times, 19 de abril, 2003. Más adelante se podrá comprobar que estas bases coinciden en buena medida con las que ahora se están reforzando como permanentes.
2. Véase la revisión que hace Sarah Meyer en su artículo de 3 de abril de 2006 en: http://indexresearch.blogspot.com/
3. Barry J., Hosenball M., Hastings M., y Johnson S., "Don't dream about full exits. The military is in Iraq for the long haul", Newsweek, 1 de mayo, 2006.
4. Véase: http://www.commondreams.org/news2005/0414-06.htm, que incluye enlace al documento.
5. Spiegel P., "Bush's Requests for Iraqi Base Funding Make Some Wary of Extended Stay", Los Angeles Times, 24 de marzo, 2006.
6. Bradford B., "Iraq bases spur questions over US plans", BBC News, 30 de marzo, 2006.
8. Reuters, 15 de marzo, 2006.
10. Graham, B., "Commander's Plan Eventual Consolidation of U.S. Bases in Iraq", 22 de mayo, 2005.
11. The Independent, 2 de abril, 2006.
12. Graham, B., 2005.
13. Spolar Ch., "14 'enduring' bases set in Iraq: Lon-term military presence planed", The Chicago Tribune, 23 de marzo, de 2004.
14. Véase en GlobalSecurity.org: http://www.globalsecurity.org/
15. Graham, B., 2005.
16. Barry J., Hosenball M., Hastings M., y Johnson S., 2006.
17. Graham, B., 2005.
21. Buncombe A., "US and UK forces estabish 'enduring bases' in Iraq", The Independent, 2 de abril, 2006.
22. Bradford B., 2006.
23. Spiegel P., 2006.
25. Bradford B., "Iraq bases spur questions over US plans", BBC News, 30 de marzo, 2006; Hanley Ch. J., "Signs of a long US stay ahead", AP, 26 de marzo, 2006; , y Buncombe A., 2006.
26. Barry J., Hosenball M., Hastings M., y Johnson S., 2006.
27. Ídem.
28. Phinney D., "Bagdad Embassy Bonanza", CorpWatch, 12 de febrero, 2006.
29. AP, 20 de marzo, 2006.
32. Según datos del Pentágono recogidos en: http://icasualties.org/oif
33. AP, 26 de abril, 2006.


terça-feira, 10 de julho de 2007

BASES MILITARES DOS EUA NO IRAQUE



Al inicio de 2007 había en el país 55 grandes instalaciones estadounidenses
Las bases de EEUU en Iraq y la nueva embajada en Bagdad

Informe de ‘Global Policy Forum’ (I) *
Global Policy Forum
(www.globalpolicy.org), marzo de 2007
IraqSolidaridad (www.iraqsolidaridad.org), 16 abril de 2007

Traducido del inglés para IraqSolidaridad por Beatriz Morales

“Estos colosales proyectos de construcción, que cuestan miles de millones de dólares, sugieren de manera contundente que sus autores consideran Iraq como un Estado cliente y como una base para las operaciones militares estadounidenses en la región de Oriente Medio. Como observó Ron Paul, congresista estadounidense republicano por Texas: ‘[…] tanto la embajada [de EEUU] en Bagdad, como las bases militares que se están construyendo, envía un mensaje de que contamos con permanecer en Iraq, y dirigir Iraq, durante mucho tiempo.’.”
Imágenes de la manipulación
‘Google’ hace desaparecer las bases británicas en Iraq


Nota de la CEOSI
IraqSolidaridad (www.iraqsolidaridad.org), 16 de abril de 2007
Google ha sustituido las imágenes de bases británicas en el sur de Iraq, captadas por satélite y que aparecían en Google Earth, por imágenes previas a la invasión del país [1].

Las imágenes inferiores corresponden a la base británica Campo Shat al-Arab (imágenes superior: a la izquierda, en la actualidad, y a la derecha, antes del inicio de la ocupación) y al antiguo complejo oficial ribereño de Basora (imágenes inferiores).
El gobierno británico habría pedido a Google tal modificación, tras hallarse en manos de supuestos miembros de la resistencia capturados imágenes de bases en el sur de Iraq obtenidas del servidor Google Earth, según informaba el diario británico Telegraph.

domingo, 1 de julho de 2007

GUERRA CONTRA IRAQUE ENVIOU MENSAGEM DOS EUA AO MUNDO

(foto: Bombas em Bagdá)


Guerra contra Iraque enviou mensagem dos EUA ao mundo

Marco Aurélio Weissheimer-





Invasão do Iraque foi um acerto de contas que não ocorreu no final da Guerra Fria.


Com ela, os EUA enviaram uma mensagem às grandes potências, diz o professor José Luís Fiori.


O segredo para entender esse caráter estranho do conflito, segundo Fiori, talvez esteja em ver o ataque dos EUA como uma guerra de sinalização.


“E o sinal principal não foi para os iraquianos ou para os movimentos terroristas internacionais, mas sim para outros atores políticos que não estão necessariamente no Oriente Médio.


Em suas duas conferências na capital gaúcha, ele analisou o sentido desses sinais enviados para o antigo clube das super-potências, árabes e também ao resto do mundo.


O que há de comum entre eles é uma mensagem clara: os EUA estão assumindo a condição de Império mundial e não admitirão o surgimento de potências regionais ou globais que possam representar uma ameaça a essa supremacia.
O ataque dos Estados Unidos ao Iraque foi uma guerra de natureza muito estranha que, ao mesmo tempo, representou um acerto de contas que não ocorreu no final da Guerra Fria e serviu para Washington enviar uma série de sinais ao mundo.


O que houve foi uma guerra de sinalização com profundos desdobramentos políticos que mexem em praticamente todos os tabuleiros geopolíticos no mundo.


A análise é do professor de Economia Política Internacional, José Luís Fiori, que fez duas palestras em Porto Alegre (nos dias 23 e 26 de maio) sobre os desdobramentos da guerra no Iraque para a ordem mundial.


Segundo Fiori, o que os EUA estão fazendo agora é um esforço de reconstrução de um território perdido nos anos 60 e 70.


Ao proferir a aula inaugural do curso de pós-graduação em Ciência Política da Universidade Federal do Rio Grande do Sul (UFRGS), Fiori destacou a natureza estranha dessa guerra em torno da qual está ocorrendo um processo de reorganização da conjuntura internacional.


“Assistimos a uma espécie de guerra de um lado só, que levou cerca de um ano sendo organizada e durou apenas dezoito dias”.


Outro traço bizarro do conflito, acrescentou, foi não ter apresentado resultados explícitos do ponto de vista dos seus objetivos declarados.


Até agora não foram encontradas as famosas armas de destruição em massa e o destino de Saddam Hussein permanece incógnito.


Além disso foi uma guerra localizada, que envolveu diretamente apenas três países, mas que teve uma grande repercussão na opinião pública mundial.
O segredo para entender esse caráter estranho do conflito, segundo Fiori, talvez esteja em ver o ataque dos EUA como uma guerra de sinalização.


“E o sinal principal não foi para os iraquianos ou para os movimentos terroristas internacionais, mas sim para outros atores políticos que não estão necessariamente no Oriente Médio.


Em suas duas conferências na capital gaúcha, ele analisou o sentido desses sinais enviados para o antigo clube das super-potências, árabes e também ao resto do mundo. O que há de comum entre eles é uma mensagem clara: os EUA estão assumindo a condição de Império mundial e não admitirão o surgimento de potências regionais ou globais que possam representar uma ameaça a essa supremacia.


O argumento central da mensagem identifica seus principais destinatários. Os EUA atacaram o Iraque com o pretexto de neutralizar armas de destruição de massa que “colocariam em perigo a paz e a ordem mundial”.


Ora, assinalou Fiori, quem detém os principais estoques de armas de destruição em massa do planeta?


“São os pares dos EUA, não a patuléia”, respondeu.


Ou seja, Bush atirou em Saddam, mas seus alvos não estavam exatamente em Bagdá.



Guerra e capitalismo



Apesar das excentricidades envolvidas no conflito, Fiori ressaltou que a guerra não é, em si, uma coisa extraordinária na história e, muito menos, no desenvolvimento do sistema capitalista mundial.


Para sustentar essa afirmação, citou um levantamento realizado pelo historiador Paul Kennedy sobre o número de conflitos militares que assolaram o mundo desde o surgimento do Estado moderno.


No período entre 1480 e 1800, houve uma guerra a cada 2 ou 3 anos (período de origem do sistema capitalista moderno, no qual deu-se a formação dos Estados Nacionais).


De 1800 a 1940, houve uma guerra a cada um ou dois anos.


Depois de 1945, Kennedy registra que a cada 14 meses havia uma nova guerra.
O estudo também identifica a relação entre esses conflitos e o número de vítimas.


No século XVIII, houve 68 guerras e 4 milhões de mortos;


no século XIX, 205 guerras e 8 milhões de mortos;


no século XX, foram 275 guerras e 115 milhões de mortos.


Ou seja, observou Fiori, a guerra tem sido a principal atividade dos Estados Nacionais nos 500 anos de história da idade moderna.


Mais do que isso: é um mecanismo central do sistema em todos os aspectos. O que esses números mostram, segundo ele, são as relações estreitas e profícuas entre a guerra e jogo das trocas no sistema capitalista.


“Tiremos a venda dos olhos. A guerra é uma atividade quase tão essencial quando as atividades propriamente econômicas do sistema capitalista mundial. Esse, talvez, seja o mistério mais profundo desse sistema e de todas as guerras”.



Acerto de contas da Guerra Fria



Fiori ressaltou que nem todas as guerras têm a mesma função e importância. Lembrou que, atualmente, está em curso uma guerra cruel no Congo, que já tem dois milhões de mortos e quase nenhuma repercussão na opinião pública mundial.

É uma guerra na periferia do sistema que, aparentemente, não mexe com os principais interesses geopolíticos das grandes potências do planeta.


O conflito no Iraque é de natureza totalmente diferente.


Fiori sugeriu que o ataque dos EUA representou um acerto de contas de uma guerra excêntrica, que durou 50 anos, que não chegou a acontecer de fato e que não acabou com um tratado entre as partes envolvidas.
A Guerra Fria, explicitou, chegou ao fim sem um tratado que estabelecesse uma reordenação do sistema global, o que foi algo inédito na história.


Fiori lembrou como terminaram alguns dos principais conflitos militares na história recente da humanidade.


O Tratado de Viena eliminou, durante cerca de um século, a guerra na Europa.


Após a Primeira Guerra Mundial, as negociações de Versalhes também definiram novas relações entre os Estados envolvidos no conflito, o mesmo ocorreu ao final da Segunda Guerra Mundial. Para Fiori, a segunda guerra do Iraque é parte de uma espécie de acordo de paz que não houve no final da Guerra Fria entre EUA e União Soviética.


“É um momento de apropriação de territórios que pertenciam de antemão aos EUA por sua vitória gigantesca na Guerra Fria e na primeira guerra do Iraque”, defendeu.



Retomada de territórios perdidos



O que os Estados Unidos estão fazendo agora, disse ainda Fiori, faz parte de um processo de retomada de territórios perdidos nos anos 60 e 70 do século passado.

Neste período, os EUA sofreram derrotas diretas ou indiretas no Vietnã, Irã, Iraque e Afeganistão, reveses que marcaram um momento de perda de hegemonia norte-americana. Essas derrotas, aliadas à crise do petróleo e outros acontecimentos, puseram fim ao que Hobsbawn chamou de era de ouro do capitalismo que se seguiu após o final da Segunda Guerra Mundial.
Na década de 90, logo depois do fim da União Soviética, assinalou Fiori, quase que imediatamente o mundo foi laçado pelo fascínio da utopia globalitária, da paz perpétua e do fim da história.


Com o fim da Guerra Fria, os EUA começaram então a avançar sobre terrenos que haviam perdido.


“Desde 1990, há um movimento mais ou menos agressivo de ocupação desse território, formando um cinturão que vai do norte da Europa até o centro da Ásia. O que está sendo construído nessa região é uma espécie de cordão sanitário com objetivos geopolíticos muito bem definidos”.
Esse movimento geopolítico, na avaliação de Fiori, começa a apontar para uma disrupção no sistema capitalista global.


“Se olharmos o novo mapa militar dessa região, vemos que todos os territórios citados aqui passam a contar com bases militares americanas. Isso deixa claro que já está em desenho a próxima guerra, o próximo inimigo.”


Para identificar o principal destinatário da mensagem enviada desde Bagdá, Fiori lembrou uma tese de Spykeman, um dos principais teóricos da geopolítica dos EUA no início do século passado. Seguindo os passos de seu colega inglês Mackinder, Spykeman falava da importância estratégica de criar um cinturão sanitário cercando e separando a Alemanha da Rússia.


Ou, dizendo de modo mais claro, um cerco completo da Rússia e a sua separação da Alemanha.
Toda geopolítica anglo-americana, enfatizou Fiori, sempre teve como objetivo central evitar a possibilidade de que a Eurásia fosse hegemonizada por um bloco liderado pela Rússia e pela Alemanha.


Essa concepção geopolítica acredita que o coração do mundo está no meio da Eurásia, entre Moscou e Berlim.


Quem controlar o coração dessa região, controlará a Europa e, por conseguinte, o mundo inteiro.


O que está em disputa, então, é o poder global.


Segundo Fiori, esse jogo já dura cinco ou seis séculos e os atores são sempre os mesmos.


No século XIX e na primeira metade do século XX, a questão central era como controlar a Rússia, país que já foi destruído várias vezes ao longo da história e sempre acabou se reerguendo.



Bipolaridade surpreendente



Os primeiros desdobramentos da segunda guerra do Iraque apontam para a continuação dessa disputa.

O conflito teve como um de seus efeitos colaterais uma inesperada aproximação entre França, Alemanha e Rússia, ressuscitando velhos fantasmas europeus.


“Um fato recente que não recebeu a devida atenção é que, depois do posicionamento alemão contra a guerra, os EUA iniciaram um deslocamento de tropas para países da Europa Central. É um movimento sintomático que parece levar o seguinte recado aos alemães: vocês estão de quarentena”, disse Fiori.


A coalizão entre franceses, alemães e russos ainda é superficial, admitiu, e não se sabe qual será o seu futuro.


Mas ela carrega consigo a possibilidade de um reordenamento da geopolítica européia.
Esse redesenho europeu, fruto da ofensiva dos EUA, reforçaria outro imbróglio escondido: não o ajuste de contas da Guerra Fria, mas o agravamento das relações dos EUA com os derrotados da Segunda Guerra Mundial, especialmente Alemanha e Japão.


“No fundo, a arquitetura que sustentou o sucesso do capitalismo pós-Segunda Guerra esteve baseada em uma relação peculiar entre os EUA e os principais derrotados no conflito, constituindo uma espécie de relação proto-colonial entre esses países. Acredito que o segredo para entender a crise econômica atual está no fato de que os EUA abandonaram e passaram a jogar contra a arquitetura que construíram depois da guerra”, propôs Fiori.


“Essa arquitetura”, acrescentou, “foi montada com base em uma complexa estrutura de complementariedades e proteções econômico-militares, que fizeram da Alemanha, Japão e Itália algo excêntrico”.
E complementou: “O que existiu, entre 1950 e 1970, foi uma máquina montada nos três países, ancorada no projeto hegemônico dos EUA. É preciso ter isso em mente para entender por que o Japão e a Alemanha não conseguem mais crescer e não podem sequer fazer políticas keynesianas para tentar reativar suas economias”.


Essa mesma restrição está sendo aplicada aos países em desenvolvimento, como o Brasil, sufocados por uma política econômica que impede completamente o surgimento de projetos nacionais de desenvolvimento.


No fundo de tudo isso, sustentou Fiori, está a doutrina Bush e sua disposição de evitar, por meios econômicos e/ou militares, o surgimento de qualquer potência regional que possa representar um obstáculo aos interesses hegemônicos do Império.



De volta ao início do século XX



O que a doutrina Bush está fazendo, concluiu, é aplicar uma velha máxima mercantilista: quando se trata de impedir o surgimento de um concorrente, antes de lançar as bombas, quebre as pernas econômicas do possível candidato.


A partir dos anos 80, uma única potência hegemônica passou a alavancar a economia global. Neste período os EUA fizeram keynesianismo bélico, investiram pesadamente em sua indústria militar e se prepararam para a guerra. E cresceram ainda mais.


Há cerca de duas décadas que só uma superpotência cresce e as demais permanecem estagnadas.


A dissidência de franceses, alemães e russos por ocasião do ataque ao Iraque deve ser entendida neste contexto.
Para Fiori, o momento é altamente conflitivo, no qual pedaços de território e de mercado estão sendo disputados à força, lembrando a passagem do século XIX para o século XX.


E os atores envolvidos nessa disputa são rigorosamente os mesmos: EUA, Inglaterra, Alemanha, Rússia e França.


Ou seja, as grandes questões políticas e econômicas do início do século XX seguem vigentes e carregam consigo um poderoso fator de conflitividade.
As relações entre EUA e Europa estão passando por alterações significativas cujas conseqüências são difíceis de prever.


Fiori acredita que o projeto da União Européia representa um quebra-cabeça insolúvel neste cenário: “os europeus brigam há pelo menos 700 anos para ver quem hegemoniza o continente. O projeto de uma grande Europa sempre naufragou nas mesmas dificuldades.


Uma delas é a Alemanha, um trauma muito antigo na alma européia.


O que está claro é que a luta pela hegemonia continua a fazer parte desse universo geopolítico e a guerra do Iraque trouxe novos elementos que reavivaram velhas disputas”.


Neste momento, a bola está com os EUA, que estão dando as cartas do jogo e, no Iraque, enviaram uma clara mensagem aos seus pares e ao resto do mundo.


“E se a minha hipótese é correta”, finalizou, “a Alemanha já entendeu o recado”.



[Artigo tirado do canal 'Reportagens' de 'Agência Carta Maior',28 de maio de 2003]